Esto No es para Leerlo

Para quién no se ha enterado, estos últimos meses han sido de una intensidad laboral que se escapa de mi entendimiento.

He tenido muchos trabajos, unos más fuertes que otros - es contigo Lagunazo -, y con variados niveles de satisfactoriedad - del verbo satisfactoriar - pero a todos les tengo cariño y no cambiaría ninguno.

Como decimos en los juegos de rol, todos me han dado puntos de experiencia. Ahora, decir que esos puntos han sido usados responsable, adecuada y/o eficazmente es harina de otro costal. Lo cierto es que estoy agotado. Me la paso agotado. Exhausto. Y esto de vivir para trabajar no va conmigo.

No es fácil pasar más del 70% de cada semana bajo estrés y ansiedad constantes y ver que el fin de semana llega y se va con uno sintiendo que perdió los días en el simple hecho de tratar de descansar. Tantas cosas que me gustaría hacer pero el cerebro no las puede ya ni recordar o cuando las recuerdo no puedo ver más allá de mi nariz - que es bastante grande - una forma de acercarme a esos 'proyectos'.

Siempre he sabido que soy una persona que depende de fuentes externas para motivar mis acciones. Tiendo a buscar cosas con un final establecido porque llegar a ese final es justo el empuje que necesito para motivarme a completarlas. Para muestra, todos mis cuentos de Shortcuentos. Me gustan las "deadlines" impuestas y me motivan a cumplir aquello que piden.

Un ejemplo de eso ha sido mi incursión a escribir aventuras genéricas para juegos de rol para distintos proyectos. Claro, eso también está motivado por el incesante ego que llevo dentro que aceptará cualquier oportunidad de ser PUBLICADO EN PAPEL y ser reconocido por alguien, algún día, en algún lado, aunque sea en la web, una vez a la semana, por un bot de Twitter.

Me siento insuficiente e inadecuado tanto en lo personal como en lo profesional y añoro los días de simpleza que solía tener. Dicen que esto es lo que llaman ser adulto... Me recorre un escalofrío por la espina dorsal con sólo referirme a mi con esa palabra pero no hay de otra. He huido por 33 años de ella y me ha alcanzado. Estoy cansado y ya no se correr como antes.

Lo siento Principito, ya casi no te oigo reír en las estrellas. No te he olvidado, he cometido un pecado aún peor, me he olvidado a mí - Inserte Imagen de Mufasa aquí -.

Esta entrada no es para ser leída, es para recordarme que debo hacer cosas que disfruto, como leer cómics, jugar rol y escribir en este blog. Nada que una vez estuvo en Internet será olvidado y quiero convertir esto en esa motivación externa que me permita recordar quien soy.

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