It's Show Time: Tatuaje II

Se que tengo estos lados algo abandonados y aunque tengo varias cosas que podrían ir en estos espacios desde hace unos meses, nunca he tenido la disciplina de sentarme a escribir. Primero que "da ladilla", más tarde es porque "no hay tiempo", después que si "no viene la musa" y pare usted de inventar excusas para procrastinar aquello que antes era con lo que procrastinaba.

Creo que solo hay que encontrar una excusa para el compromiso y de allí uno se echa la soga al cuello asumiendo los barrancos y en este caso es más o menos algo así -¿alguacil?, lo de sifrino malandro nunca se pierde -.

La excusa de esta ocasión, por si no lo habías notado y no te enteraste por mi Tumblr o Twitter o Instagram o si quiera por el Título de esta entrada, es que tengo tatuaje nuevo. Así mismo, nueva tinta para la piel. Como que eso de que la tinta es un vicio no es tanta paja como la gente dice.


El martes 16 de septiembre de 2014, ¡qué precisión!, fue el magno evento. tengo un amigo que tiene tiempo aprendiendo a tatuar, así como lo leen, a-pren-dien-do a tatuar, y con todo lo que está ocurriendo en mi vida una nueva noción surgió a mi cabeza para que luego se posara en mi brazo.

Desde que me habló de su nueva carrera artística yo había pensado en que quizá un día me gustaría pedirle que me dejara un arte - yo, con mi-arte tengo - y hace poco más de 2 semanas todo comenzó a encuadrarse hasta que la noche mágica llegó con una sorpresa aún mejor de lo que esperaba. 

No sólo estaría bajo la aguja de mi pana, sino que su novia vino también a usar su experiencia, aún más corta que la de él, en mi piel también y entre los dos - inserte música de Corazón Salvaje con este ENLACE -  marcaron mi piel.

Esta oportunidad las cosas fueron muy distintas a la anterior. Aunque el diseño salió de un video juego de PlayStation, prácticamente no sufrió cambios. A pesar de que fue un pana quien me tatuó, fue en mi casa en lugar de un estudio pero lo mejor fue haber transformado mi sala en un Tattoo Parlor improvisado y hablar paja y echar cuentos.

Para quien no ha dejado de preguntar, Sí, fui una marica, pero se me pasó luego de medio tatuaje y para el final comencé a entender aquello de que "no duele tanto". En este ocasión todo fue menos traumático y hasta tapitas de ron entraron en juego aunque la verdad poco hicieron, si es que algo, en amedrentar el dolor. 

Lo único que lamento, es no haber tomado una foto de nosotros 3, y eso que tomé un cerro de fotos como puedes ver a en este ENLACE.

Intenté colocar las fotos acá, pero creo que mis aptitudes como bloggero han decaído mucho más de lo que había creído porque no pude ni editarlas para que se vieran "ordenadas" en esta paja. Si crees que la vez anterior hubo más fotos, pues tienes razón, pero en esta ocasión no conté con mi adorable asistente para reírse de dolor y darle la tarea de registrar todo digitalmente.

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